Words
Writing for the exhibition of the artists Santiago Carrera and Víctor Enoc in Pagana Casa de Arte

“ Íntimas e inconscientes luchas por permanecer ”

“En cierto sentido, todo problema es el de un empleo del tiempo” Bataille, Método de meditación (1947)

Santiago Carrera y Víctor Enoc, forman parte de “La Panera”, un proyecto de PAN Comunidad de Artes.  Con su obra, uno a través de la fotografía y el otro a través de la cerámica, producen una resignificación de los géneros artísticos tradicionales.

La naturaleza muerta, los retratos, las marinas, la columna romana y las urnas funerarias, son reinterpretados. De este modo activan una lectura contemporánea que cuestiona el sentido de estas categorías establecidas por la Historia del Arte y a su vez ponen en juego una nueva mirada sobre el tiempo.

Enoc cuenta historias en sus piezas a través de diminutos personajes (ositos Yummy) que en diferentes situaciones remiten a leyendas mitológicas, fuentes religiosas, clásicas y científicas. En este entrecruzamiento de narraciones el artista alude a tiempos remotos y lejanos que se actualizan en el presente.

¿Cómo capturar el movimiento de una ola? El mar no sería mar sin esa ondulación permanente. Fragmentos con criaturas que se asoman en un azul brillante. Colores, pliegues. Un mundo que se nos presenta transformado por los efectos del agua, como restos de un naufragio.

El tiempo de su obra es una estratificación de temporalidades múltiples. En sus urnas también se materializa este mundo de relaciones contradictorias, enigmáticas y difusas a través de la escritura de sus sueños. Un tiempo discontinuo, heterogéneo, una constelación de desfasajes temporales complejos. Ese tiempo caleidoscópico que reivindica el historiador del arte Georges Didi-Huberman:

“El anacronismo atraviesa todas las contemporaneidades […] Estamos ante [una obra de arte] como frente a un objeto de tiempo complejo, de tiempo impuro: un extraordinario montaje de tiempos heterogéneos que forman anacronismos”.*

En la obra de Santiago Carrera, las frutas y la comida en diferentes estados de descomposición remiten al paso del tiempo, una naturaleza muerta congelada y suspendida. Un tiempo atrapado fugazmente en un equilibrio inestable que desafía la fuerza de gravedad.

Los ‘tótems’ de frutas parecen tener la fuerza de una columna. Sin embargo, los elementos están atrapados en el instante de la toma fotográfica, ya que un segundo antes o un segundo después se desmoronan inevitablemente.

Los colores atravesados por la escarcha tienen un efecto de encantamiento sobre el fondo plano, en algunos casos pasteles, en otros un fondo negro sedoso que resalta las figuras. Distintos puntos de vista nos presentan estas composiciones en donde los elementos saltan hacia el espectador y dan ganas de tomarlos.

En la serie de retratos no se muestran los rostros, sino solamente elaborados peinados. De este modo el retrato pierde su sentido intrínseco. Carrera nos niega la posibilidad de ver a esas personas y de reconocerlas. Utiliza fondos de William Morris que los lleva a color negro, con vestidos también negros, en algunos con un detalle en blanco del diseñador Pablo Ramírez. El resultado es una imagen depurada, elegante, solemne. También se incluye una cuota de misterio.

Para el artista, “la idea con estos velos y con una prolijidad extrema, es invitar a pensar y/o cuestionar en lo que hay más allá de los estereotipos, es darle presencia a otras cosas, es invitar a que cada espectador llene toda esa ausencia con su experiencia, con sus sensaciones, con su presencia quitando todo tipo de distracción.¨

Pía Dalesson, Estefanía Radnic, Rita Maschwitz

* Georges Didi-Huberman, Ante el tiempo. Historia del arte y anacronismo de las imágenes, (2000).

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